De aberraciones y algo más en la Secretaría de Cultura

Cortesía de El Correo de Oaxaca/Alejandro Moguel

Algo que recuerdo de mi infancia es a mi abuelo leyendo. Yo no entendía nada, ni siquiera sabía leer, pero igual abría las páginas, en forma desordenada para ver imágenes de señores que yo tampoco conocía.

Años después conocí el olor de la tinta, una redacción, y disfrutaba del sonido de las máquinas y esperar la primera impresión del diario en el que colaboraba.

Entendí el caos de lo que significaba un error en la lámina y los procesos de elaboración. La gente que colaboraba en ello y a los voceadores que llegaban muy de mañana para repartir el periódico.

Es cierto que actualmente vivimos en un mundo digital, entre el celular y la tableta y que muchos apuestan por la extinción de los diarios, teoría que por supuesto no comparto.

Nada cambia el tener un momento para leer, tomarse un café y comentar la noticia. En Oaxaca hay personas que no cuentan, aunque parezca increíble, con el recurso para comprar un periódico.

Conocí muy poco a Don Néstor Sánchez, lo escuché pocas veces, ya entrado en años, pero la energía que tenía al hablar de periodismo y su pasión por este, eran extraordinarias.

Lo recuerdo como un hombre comprometido con el periodismo, con la importancia de que la gente pudiera tener acceso a la información, era uno de sus sueños al crear la hemeroteca pública.

El 26 de febrero se cumplirá un año más de su partida y si estuviera aquí, estoy seguro que alzaría la voz ante algunas aberraciones que he leído en días recientes.

La Secretaría de Cultura decidió cancelar las suscripciones de los periódicos para la hemeroteca pública. He escuchado versiones que dicen que está bien, que es un gasto innecesario y que no estamos para gastos superfluos.

Pero cancelar las suscripciones de los periódicos es cancelar la oportunidad para la gente que acude diariamente a la hemeroteca a leer, a tener ese momento de calma que tanta falta hace en Oaxaca y a formarse una opinión a partir de la diversidad.

Es atentar contra el derecho que tiene la sociedad a estar informado y es ir en detrimento de un proyecto que ha sido ejemplo en México.

Ojalá el gobierno de Oaxaca reconsidere esta postura y permita que la gente siga disfrutando de este espacio, el cual además también se dice que pretenden remover del sitio que ahora tiene.

Hay distintas voces sobre el tema. Unos que defienden la permanencia de la Hemeroteca Pública en las instalaciones del Centro Cultural Santo Domingo, lo que en lo personal me parece lo más acertado. Y otros, que opinan que deben ser trasladados estos volúmenes a la recién creada Ciudad de los Archivos, dado que es el espacio donde deberían estar.

Me parece que esta segunda opción es inviable. Diariamente a la Hemeroteca acuden unas 200 personas, que si bien pueden parecer pocos, no lo son.

Son personas que tendrían mayor dificultad para el traslado hacia un espacio que no es tan céntrico y que ni siquiera sabemos si está adaptado para tal fin. No se ha dicho nada oficial por parte de las autoridades, pero tienen como referencia el cambio del Museo del Palacio.

La Hemeroteca ha estado olvidada por las administraciones anteriores, pero ninguna ha tomado una decisión tan aberrante como la reciente de cancelar las suscripciones de periódicos.

A Gabino Cué se le propuso que la hemeroteca estuviera a cargo de un periodista decano, alguien que amara los periódicos y diera continuidad a la obra de Don Néstor Sánchez.

Muy a la fuerza nombró a un director y convirtió este espacio en un coto del sindicato de burócratas. Es cierto que hay personas que cuentan con la experiencia y son necesarias, pero hace falta hacer una verdadera recomposición de este espacio para que vuelva a ser un espacio de libertad para los oaxaqueños.

Es corta la visión de reducir el presupuesto a costa de la cancelación de los periódicos, pues hay otros gastos mayores y en verdad superfluos, como la ropa de diseñador que usa la propia secretaria de cultura, quien ya es famosa por pedirle a sus asistentes que le hablen en inglés, como si fuera sobrina de Donald Trump.

Ya desarticuló la Sinfónica y el pretexto fue la falta de presupuesto. En un segundo traspié también quiere coartar el derecho a estar informado a la gente que menos tiene. Como dice “El Buky”: ¿a dónde vamos a parar?

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