Política Confesable

• El exgobernador Cué, terrateniente del Istmo
• Su codicia, frena Zona Económica Especial
• Cué Monteagudo-Gutiérrez Candiani, compadrazgo y ¿sociedad?

Cortesía de El Correo de Oaxaca/Tomás Ezequiel Toledo

Gabino Cué Monteagudo no sólo expolió Oaxaca.

Con la información privilegiada con la que contó como gobernador del estado, emprendió un proyecto personal de grandes magnitudes: anunciada la reforma del presidente Enrique Peña Nieto para impulsar las Zonas Económicas Especiales en los estados con más pobreza en el país, emprendió -a través de prestanombres- la compra masiva de terrenos en el Istmo, que le permitiría venderlos, posteriormente y a un precio superior, a las empresas interesadas en invertir en esa región.

La propuesta presidencial tiene como objeto detonar el desarrollo de estados como Guerrero, Oaxaca, Tabasco y Yucatán, sumidos en una pobreza tal que, por ejemplo, existen comunidades enteras que no alcanzan a cubrir ni sus necesidades alimentarias.

Actualmente, el volumen de mercancías que provienen de Oriente son movidas en barcos con dos rutas principales hacia Estados Unidos: el Puerto de Lázaro Cárdenas, en Michoacán, donde además desembarcan mercancías para México; y por el Canal de Panamá, que domina Washington.

La idea original consiste en que los contenedores también fueran movidos a través de Oaxaca, sin tener que pasar por Panamá, utilizando una de las pocas líneas de ferrocarril que aún existen en el país, el Tren Transístmico.

Pues bien, la Zona Económica Especial de Oaxaca está detenida porque Gabino Cué, como cuentan exfuncionarios del Gobierno Federal, se convirtió en el principal terrateniente del Istmo, al adquirir tierras a lo largo de un buen tramo de la vía por la que corre el tren conocido como La Bestia, utilizada por indocumentados mexicanos para viajar hacia el sueño americano.

Y es que, explican, difícilmente cualquier empresa está dispuesta ahora invertir en la compra de terrenos que centuplicaron su costo, a partir de que a Gabino se le desató la codicia.

Si el Gobierno Federal ya conoce esta información y, por ende, el Estatal, tendría que ampliarse la investigación que -se supone- se ha iniciado para tratar de esclarecer cómo actuó Cué en el sexenio pasado.

Esto es, el volumen de tierras adquirido es tal que debió requerir de varios miles de millones de pesos; por ejemplo, los varios miles de millones de pesos que desaparecieron de la hacienda estatal, y que podrían haber ido a parar a satisfacer la sed de riqueza del ex gobernador. De algún lado tuvieron que salir esas vacas, Pedro.

La competencia por el desarrollo de infraestructura carretera, electricidad, agua para los polos industriales ha sido tal que los estados vecinos, han comenzado con sus propios proyectos, salvo por ejemplo Tabasco, donde el Congreso de mayoría opositora -encabezado nada menos que por Federico Pico Madrazo, hijo de Roberto Madrazo- echó abajo la iniciativa del gobernador Arturo Núñez Jiménez.

De por sí Gabino dejó al estado sumido en la chilla y ahora el actual gobierno tendrá que idear un plan distinto, para tratar de rescatar lo que todavía -esperamos- no está perdido.

A inicios del año pasado, la administración de Cué comenzó negociaciones con inversionistas extranjeros para el Istmo y en sus comunicados oficiales anunciaba que el gobierno de Oaxaca “trabaja para generar mayores beneficios a corto y mediano plazo para la comunidad istmeña, por medio de un entorno favorable para impulsar más y mejor actividad agroindustrial, agropecuaria, petroquímica, eléctrica, eólica y comercial, entre otras”.

“…La puesta en marcha de la Zona Económica Especial en la Región del Istmo de Tehuantepec, representa una importante vía de desarrollo regional, equitativo y sustentable, teniendo utilidades tangibles tanto para pobladores, inversionistas y profesionales en ámbitos como el fiscal, comercial, vivienda, capacitación y oportunidades laborales, infraestructura, entre muchas otras”.

En realidad, Gabino trabajaba para sí mismo, para su propio desarrollo, en un afán de enriquecerse a pesar de lo que pudiera ocurrir.

Se supone que el desarrollo de las empresas y proveedores de los grandes inversionistas tendría como piso el financiamiento de Banoaxaca y que la zona económica traería no sólo riqueza, sino servicios públicos, ordenamiento territorial, planeación urbana y desarrollo de vivienda en el Istmo.

Existe además el proyecto de un gasoducto de 200 kilómetros entre Salina Cruz y Jáltipan, ya Veracruz, que se supone estaría listo en este año, para trasladar gas natural a una planta generadora de energía eléctrica; la construcción de la carretera Mitla-Tehuantepec, y el aeropuerto de Ixtepec, que ese sí ya está en marcha.

¿Qué municipios son los que han sido afectados por la ambición gabinista? Salina Cruz, Santo Domingo Tehuantepec, Juchitán de Zaragoza, Ciudad Ixtepec, El Espinal, Asunción Ixtaltepec, San Pedro Comitancillo, Santa María Mixtequilla, San Blas Atempa, Santo Domingo Ingenio y Unión Hidalgo.
Alguien al menos tendría que reclamárselo a Gabino.

Ahhhh, por cierto, casualmente, Gabino es amigo y dicen que hasta compadre y socio de Gerardo Gutiérrez Candiani, responsable de las Zonas Económicas Especiales en las entidades con más pobreza.

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