FRAGUAS, EL SEÑOR DE LA BASURA

JOSÉ ANTONIO HERNÁNDEZ FRAGUAS

* LA CIUDAD ENTRE LA INMUNDICIA

Cortesía del Correo de Oaxaca/Tomás Ezequiel Toledo

Es la basura. Legalmente, los municipios tienen a su cargo la recolección y disposición final. Se trata de un servicio público que (José bronco Hernández Fraguas) no ha podido cumplir, entre todas las obligaciones que tiene como alcalde de la capital del estado, pero que se le ha desbordado, como se desbordan las bolsas de desperdicios en las calles de la ciudad.

Ya el gobernador Alejandro Murat Hinojosa, había intervenido días antes de que comenzaran las Fiestas de Julio, para evitar que el problema se avivara y cuando las montañas de basura se acumulaban por toda la capital, el río Atoyac y en el Centro Histórico.

Bueno, con la intervención de Murat Hinojosa ¿qué hizo Hernández Fraguas? Simplemente se echó.
Se le da y el resultado fue inevitable: la semana anterior volvió a hacer crisis el conflicto.

El municipio dejó de prestar el servicio y qué hizo la gente. Bueno, simplemente sacó sus bolsas a la calle y ocurre lo de siempre: los perros las husmean o los autos pasan sobre ellas y el contenido se riega por todos lados y la gente no son capases de levantar la asura regada.

Fraguas, tiene convertida a esta ciudad, Patrimonio Histórico de la Humanidad, en un gran “basurero al aire libre” y el alcalde tuvo la brillante idea de improvisar a los colaboradores del ayuntamiento como trabajadores de limpia.

Según la alcaldía, también los mismos ciudadanos tuvieron que entrar a levantar bolsas, incluso en los mercados de la ciudad, espacios que por su actividad generan la mayor cantidad de desperdicios.

¿Y en qué se llevó tal cantidad de basura? Según el área de prensa de Fraguas, cada quien tomó su vehículo particular para cargar las inmundicias, que fueron depositadas en un terreno del gobierno municipal -sin especificar dónde- y que supuestamente tiene una barda perimetral y que previamente había sido preparado para depósito.

DESECHOS REGADOS EN MERCADOS DEL CENTRO HISTÓRICO

Siempre según la versión de Fraguas, dicho terreno cuenta con una membrana especial, para evitar el escurrimiento al subsuelo. Es, digamos y desde la óptica desenfocada del alcalde, un “pre basurero”, porque la explicación que dio la presidencia municipal, es que la basura será llevada, después, a un depósito definitivo.

Muy dudoso, por supuesto, porque si antes se desentendió del creciente problema, ahora que la basura está en otro lugar que no son las calles de la capital, qué garantiza que no se olvidará después.

La comunidad de Zaachila, volvió a cerrar, como se sabe, el basurero municipal, ante la molestia por el incumplimiento de los compromisos adquiridos previo a la Guelaguetza.

BASURA Y VIGILANCIA DE POLICÍA MUNICIPAL

En efecto, parte del problema es que la gente saca las bolsas de sus casas, cuando los aromas desagradables de los desperdicios, comienzan a ser parte de la atmósfera de las viviendas.
Ya Fraguas insistió en la medida punitiva, de sancionar a todo aquel que sea sorprendido tirando la basura a la calle.

Lo sorprendente es que, este personaje no haya encontrado una salida. Porque no todo el tiempo va a estar el gobernador para resolverle sus tareas.

Ahora bien, el caso de la basura en la ciudad no es nuevo. Tiene años que los desechos de la capital, y de otros municipios cercanos, van y se confinan a Zaachila, con la consecuente contaminación del aire y del subsuelo de ese municipio histórico.

BASURA POR DOQUIER

A lo que se ve, Fraguas dejará correr el tiempo para no encontrar una solución de largo plazo, que permita encontrar un espacio adecuado, para la recepción de la basura, con métodos de recolección adecuados y en orden.

Es de esperar, además, que el presidente municipal no haya encontrado en la basura uno más de sus negocios.
Porque en otras ciudades, la “alternativa” que han encontrado los alcaldes, es la privatización del servicio de recolección, traslado y disposición.

Los contratos comprometen cada vez más las finanzas de los ayuntamientos, debido a que los contratos tienen cláusulas, que permiten incrementar el cobro anual.

Sí, es muy cómodo para los ediles: que se desembarazan de un conflicto. Las empresas se hacen cargo y las calles están limpias, pero el costo para las ciudades y los ciudadanos es más alto a largo plazo.
¿Eso es lo que quiere José Antonio Hernández Fraguas?

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