EDITORIAL.

ZEE, BANDERA DE PEÑA NIETO POR ELECCIÓN

La expresión: “atole con el dedo”, significa engañar a alguien como si fuera un niño o prometer en vano y eso es lo que vino a dar el Presidente de México licenciado Enrique Peña Nieto, no únicamente a la sociedad en general que se creyó ese cuento de desarrollo, sino a la iniciativa Privada, que hoy más que nunca no han logrado recuperarse de la tremenda crisis que ha sumergido al país el actual sexenio. Con todo respeto a mi punto de vista. Y si dudan. Al tiempo.

Es imperativo decir que con la aprobación de las reformas estructurales, la energética, laboral, hacendaria y todos sus derivados, vayan a beneficiar a los paisanos istmeños, a las empresas locales, regionales, estatales y nacionales, cuando las Iniciativas de Ley aprobadas a modo en el Congreso de la Unión, con el patrocinio de los mismos Senadores, son única y exclusivamente para garantizar su estancia por décadas a empresas internacionales, que poco a poco se han estado adueñando del patrimonio de todos los mexicanos.

La expresión: “atole con el dedo” también significa dar “probaditas” de algo para mantener tranquila y entretenida a una persona o a miles, más aún con el inicio de la temporada electoral que se avecina a vuelta de la esquina y de la que suponen los especialistas, va estar reñida debido al mal trabajo y desempeño de burócratas, funcionarios, presidentes municipales, legisladores locales y federales, así como de senadores de la república, pero porque no decir también que del propio jefe del ejecutivo federal?

Por eso mismo es importante reiterar que en México, esa frase adquiere una dimensión mayor a un simple enunciado, es una política de Estado perfectamente estructurada y funcional, pues miles de personas, quizá millones, hasta los propios empresarios podrían tener esa vaga esperanza de que las cosas van a cambiar en un país como el nuestro, que además de la política interior, la justicia y la burocracia está ausente y la aplican a modo los poderosos del sistema gubernamental.

Para quienes saben y conocen que es lo que realmente sucede en un país colapsado, difícilmente podrán digerir que la Declaratoria Presidencial de las Zonas Económicas Especiales (ZEE), que hizo el Presidente de México licenciado Enrique Peña Nieto hace unos días, no se va a reflejar de inmediato, es más, ni siquiera en 30 años, pues se trata en sí, de un mensaje de aliento para ellos mismos, con la esperanza de que el cansado pueblo vuelva a creer en ellos.

De acuerdo con el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, las Zonas Económicas Especiales, en Salina Cruz y Progreso, Yucatán, impulsarán (léase bien: ´impulsarán´) el desarrollo y crecimiento económico en el sur-sureste mexicano, ¿pero para quienes? Y es que como se mencionó en textos anteriores, las iniciativas de Ley únicamente benefician a los grandes consorcios internacionales, pero para los paisanos ¿qué más hay? ¿Acaso serán subcontratados como está ocurriendo con las empresas mexicanas que le trabajaban en principio a Petróleos Mexicanos que mendigan un subcontrato? Peor aún, con salarios bajos como que si en México no existiera el capital, la mano de obra calificada y el talento como para poder concluir un proyecto que no es cosa de otro mundo.

Consideramos finalmente que las Zonas Económicas Especiales son en realidad una bandera del Presidente de México, aprovechando la temporada electora, para captar o coaccionar sufragios en un país en donde una despensa o una ´palmadita´ a nuestros caros electores valen más que tres o seis años de mal gobierno, pero no satanicemos nada, simple, sencilla y llanamente, como siempre lo he dicho, será el tiempo, si el tiempo, que ponga en su lugar a cada cosa.

Leave a Comment
¡Síguenos en Twitter!
PORTADA DIGITAL DE LA SEMANA
Caricaturas de Ben Morín
"
Spot Semanario de Opinión