POLÍTICA INCONFESABLE: ENLODADOS

CORTESÍA DEL CORREO DE OAXACA/RODRIGO VILLAR

Nadie debe darse por sorprendido, el cinismo, maldad, mentira y la corrupción, forman parte de políticos y políticas que a toda costa intentan hacerse al poder, por cualquier vía.

Y en nuestro país, lo que prevalece es lo segundo. Para infortunio de todos nosotros, tenemos políticos de todo en todos los ámbitos y sectores. Los menos son honestos, y la mayoría integrada por una nueva clase en ascenso se ha colocado del lado de la deshonestidad y la impunidad.

Ahora que ya nos encontramos inmersos en la contienda electoral, las piezas del tablero de la política, se mueven haciendo trampa, escondiendo sus actividades ilícitas, mientras ofrecen el cambio de régimen.

Juran y perjuran, que van a acabar con el actual gobierno: ¡muera el mal gobierno!, no se cansan de gritar a todo pulmón y utilizan sus honorables historias para engañar a la sociedad, argumentando que con ellos el país cambiará.

Usted sabe, señor lector, hace dos meses quedó constituido un engendro político integrado por el (PAN), de Ricardo Anaya Cortés, es decir la derecha política de este país, y el (PRD), de Alejandra Barrales Magdaleno, la brillante sobrecargo, que de lideresa de ese noble gremio, pasó a integrarse a las filas del sol azteca, y en quince años de carrera meteórica se ha colocado (digamos que fue colocada),en la posición de poder de ese decrépito partido de izquierda.

Obviamente su nacimiento fue obra del interés de los panistas, por volver a mal gobernar el país, (recordemos, y no hay que hacer tanta memoria al desquiciado Vicente Fox Quesada y al borrachín Felipe Calderón Hinojosa).

Ese partido que ha comulgado con las causas más conservadoras en el país se la jugó y en un cálculo político –hay que reconocerlo- bien jugado, envolvió a la inocente Barrales, con el argumento de derrotar a los corruptos que hoy nos gobiernan, prometiendo que el país renacerá de sus cenizas.

Es un juego muy perverso. Pues la clase política, hoy no tiene el aval de la mayoría de los ciudadanos, y sus mensajes contienen las mismas ideas viejas y obsoletas que se han utilizado para engañar, para jugarle el dedo en la boca a la población, pues es bien sabido que prometer no empobrece.

Lo que sí se ha empobrecido, es la política, porque ahora se asocia a la mentira y el descaro. Resulta que a raíz de su sociedad política, a la que se sumó otro innombrable de nombre apellido, Dante Delgado Ranauro, y el partido que es de su propiedad: Movimiento Ciudadano., con el que entraron de lleno a la competencia política y por tanto a la guerra de lodo, pues se han venido descubriendo hechos que avergüenzan y sobre todo enfurecen a millones de mexicanos.

Los nuevos remedos de próceres políticos: Ricardo Anaya y Alejandra Barrales, han resultado ser un par de pillos.
El primero, un político queretano de mediana monta, educado en Estados Unidos, de familia acomodada en ese estado, con labia y buenos modales conquistó a un sector del panismo carente de líderes e ideólogos. Su ascenso en la política panista se ubica desde que se desempeñó como encargado de asuntos indígenas del gobierno de Querétaro.

Es una cosa paradójica que un criollo como él. –sin pretender ser excluyente- conociera tan bien los asuntos de los indígenas de la sierra de Querétaro. Pero fue ahí donde también se plantó la semilla de su Waterloo.

Resulta que se le descubrió hace apenas un mes y medio, que junto a su familia nuclear, como la política, es propietario de una fortuna de 306 millones de pesos, que es propietario de 17 empresas y por lo menos 20 propiedades. De dónde salió tal acumulación de dinero y propiedades.

Y sumemosle que sus hijos y su esposa, vivían cómodamente en Estados Unidos, donde los tenía seguros de las eventualidades y problemas que todos los mexicanos padecemos a diario. Un hombre previsor y responsable, sin duda, con la familia.

Pero, eso no es lo deleznable, lo que se reprueba es como a través de empresas fantasma, como lo hiciere cualquier delincuente, gestionó compra de terrenos y propiedades, que lo llevaron a una posición económica de multimillonario.

Se ha documentado en los medios de comunicación que Ricardo Anaya, es un corrupto, simplón, que no cuidó las formas, y se vio envuelto en esa vorágine, que atiende a la naturaleza humana, que tiene que ver con la acumulación grosera de dinero y propiedades.

Ahora llora aduce que se trata de un ataque del gobierno, y que tendrá tiempo de demostrar que es inocente de todas las imputaciones a las que no ha podido dar vuelta.

Acusa a un periódico de la Ciudad de México, de ser el ariete de todo una orquestación política que trata de descarrilar al tan irascible frente ciudadano.

Ya habrá tiempo de ocuparnos del frente ciudadano, (que de ciudadano no tiene nada). Y también abordaremos el otro lado, el (PRD), el mismo partido de izquierda, que los izquierdistas no imaginaban hace veinte años, daría la vuelta a su esencia y compartiría con el (PAN), un proyecto del país.

 

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