EL PATO DONALD (TRUMP), SE PUSO A TEMBLAR CON EL VIACRUCIS. 

DONALD TRUMP

• UNOS MILES DE CENTROAMERICANOS PONEN A TEMBLAR LA CASA BLANCA; TRUMP MOVILIZA A LA GUARDIA NACIONAL

• DE LAS TRECE COLONIAS INGLESAS A LOS 50 ESTADOS QUE CONFORMAN EL IMPERIO DE ESTADOS UNIDOS

• EN LA UNIÓN AMERICANA, DOS MIL PERSONAS ACAPARAN LA RIQUEZA COMO DE TRES MIL MILLONES DE HABITANTES DE LA TIERRA

• DESDE ANTE DE 1776, ESTADOS UNIDOS HA VISTO A MÉXICO COMO SU TIERRA DE EXPANSIÓN; HISTORIA DE INVASIONES

Cortesia del Correo de Oaxaca/Tequio y Política

Una marcha de Centroamericanos, llamada Viacrucis contra la discriminación y racismo, puso de cabeza a la Casa Blanca, especialmente, a su huésped, Donald Trump, a tal grado que el poderoso empresario inmobiliario convertido en Primer Mandatario del imperio, decidió firmar un documento con el que aprobó y ordenó el despliegue de la Guardia Nacional en la frontera sur norteamericana, frontera norte de México, acción que tuvo una especial reacción, tanto del Presidente Peña Nieto, como de Andrés Manuel López Obrador (MORENA);  Ricardo Anaya ( PAN),  y José Antonio Meade (PRI). Todos coincidieron en la unidad por México.

Pésimamente acostumbrados a las agresiones provenientes del norte, gobierno y pueblo de nuestro país, en el lapso de la historia moderna de México (salvo en 1938, año en que se concreta la expropiación petrolera, encabezada por Lázaro Cárdenas),  nos hemos limitado a escuchar y callar para, posteriormente, en ocasiones convertir en mal chiste las agresiones norteamericanas contra los mexicanos.

Burda la decisión de Trump. Sobreexpuesta la acción de ese presidente (respetar minúsculas) de Estados Unidos.  Irrisorio el susto que Donald (no el pato de los comics) ante la caminada de ¿dos mil? ¿Tres mil centroamericanos que atravesaban el territorio nacional para protestar en la frontera por la violencia irracional de las autoridades norteamericanas? O fue nada más el pretexto para, desde este momento, militarizar la frontera entre México y la Unión Americana, en lugar de levantar el muro que, a estas alturas de su gobierno, parece imposible lograrlo. Cosa que ya logró.

La historia de abusos de Estados Unidos hacia a México, no son alguna novedad… La historia de silencio ante estas agresiones, salvo excepciones, tampoco es algo que nos sorprenda…

Hasta antes de 1776, año de la Independencia de los estadounidenses, ya había visos, mensajes ominosos de lo que sería la relación entre ese gobierno con las autoridades establecidas en nuestro país. La colonización de vastas tierras, primero en las 13 colonias (Virginia, 1607), Delaware (1638), Carolina de Norte (1653), Maryland (1632), Rhode Island (1636), Massachusetts (1620). Así como Connecticut (1636) y, posteriormente, la ambición de la expansión contra todo y contra todos, hasta llegar a la frontera con México, apoderarse de Alaska (anexado 3 de agosto de 1959) y Hawaii (anexado el 21 de agosto de 1959).

Hoy, pues, Donald (no el pato de los cuentos), descarga toda su ira contra los mexicanos, en particular, y contra América Latina en General, delimitando con militares de por medio su frontera sur para que no la traspasen “criminales”, “narcotraficantes” y todo tipo de personas que tengan cuentas con la ley, obvio, según el Pato Donald o el Tío Rico.Un artista mediocre, convertido en Primer Mandatario de la Unión América en la década de los 80, Ronald Reagan, calificaría a los países que están después del río Bravo “el patio trasero de Estados Unidos”. Y algunos mandatarios del subcontinente, ni chistaron.

PARA ENTENDER EL PRESENTE, HAY QUE CONOCER EL PASADO

Seguramente uno de los lastres que más han retrasado la historia de México, tanto en su desarrollo económico y social, como en el aspecto tecnológico y científico, es la vecindad con el imperio. Quiérase o no, la economía y las finanzas nacionales dependen directamente de lo que ocurre en Wall Street, puesto que en los últimos 50 años la economía mexicana se mide en niveles macroeconómicos y no en las estadísticas de la microeconomía. Es decir en lo que ocurre en millones de hogares mexicanos.

El Tratado de Libre Comercio, entre otros factores, provocó que a partir de la década de los noventa, el campo mexicano, se haya descapitalizado y que hoy seamos uno de los países que le compren más alimentos a Estados Unidos.  En otras palabras somos importadores de alimentos en un gran porcentaje.

En este caso, estamos en manos del imperio, pues quien controla la producción de alimentos es quien controla todo lo demás.

Para retomar el tema del pasado y con ello comprender las actuales relaciones con los norteamericanos, recurrimos al libro de reciente publicación llamado “La historia silenciada de Estados Unidos”, cuyos autores son Oliver Stone y Peter Kuznik.

Entre otras muchas cosas, dicen:

“… El periodo de hegemonía global de Estados Unidos –la nación más poderosa que el mundo haya conocido –, ha estado marcado por maravillosos logros y terribles decepciones. En las siguientes páginas hablaremos de las segundas, es decir, del lado oscuro de la historia de Norteamérica. No es nuestra intención contar esa historia en todos sus detalles. Sería imposible. Simplemente preferimos no detenernos en las muchas cosas que Estados Unidos  ha hecho bien. Existen bibliotecas enteras  dedicadas a ellas y los programas de estudios de los colegios ya las ensalzan lo suficiente. A nosotros, los autores de los libros, nos preocupa mucho más lo que Estados Unidos ha hecho mal, las diversas formas  en que, desde nuestro punto de vista, el país ha traicionado su misión. Además, creemos que aún hay tiempo para enmendar errores. Nos inquietan enormemente el rumbo de la política estadounidense en un momento en que el país acaba de librar tres guerras diferentes contra tres países islámicos distintos y en al menos otros seis lleva a cabo ataques con drones (aviones no tripulados) – o para ser más exactos, asesinatos con drones –“.

Después, Oliver Stone y Peter Kuznik, se hace una serie de preguntas:

¿Por qué nuestro país tiene bases militares – más de mil, según algunas fuentes – en todas las regiones  del planeta? ¿Por qué gasta en sus fuerzas armadas tanto dinero como el resto del mundo junto? ¿Por qué todavía dispone de miles de armas nucleares – muchas de ellas listas para ser utilizadas en cualquier momento—aunque ninguna nación suponga una amenaza inminente? ¿Por qué la brecha entre ricos y pobres es mayor en Estados Unidos que en cualquier otra nación desarrollada? ¿Por qué Estados Unidos es el único país avanzado sin asistencia sanitaria universal?

Las interrogantes de Stone y Kuznik, prosiguen:

¿Por qué tan pocas personas – quizá 300 o 500 o dos mil, tanto da – acaparan tanta riqueza como los 3 mil millones de ciudadanos más pobres del mundo? ¿Por qué se permite que una minoría de norteamericanos ricos ejerza un control férreo de la política interior y exterior y de los medios de comunicación mientras el ciudadano ve cómo su poder real de decisión y su nivel de vida disminuyen cada vez más? ¿Por qué los estadounidenses están cada vez más vigilados? Tanta intromisión de los aparatos del Estado en la vida privada, el abuso de las libertades civiles, una pérdida de privacidad que habría espantado a los Padres Fundadores de la patria y muchas generaciones posteriores a ellos, ¿A qué obedecen? ¿Por qué Estados Unidos tiene un porcentaje menor de trabajadores sindicalizados que las demás democracias industrializadas del mundo? ¿Por qué en nuestro país las personas dominadas por la codicia y sus estrechos intereses personales acumulan más poder que quienes ensalzan valores sociales como la bondad, la generosidad, la compasión, la fraternidad, la empatía y la defensa de los derechos comunes?

EUA, DICTADOR DEL MUNDO, PERO NO ES DUEÑO DE SU ALMA

Los autores de “La historia silenciada de Estados Unidos”, al continuar, advierten: “Nos tomamos muy a pecho la declaración del presidente John Quincy Adams, que el 4 de julio de 1821 condenó el colonialismo británico y afirmó que Estados Unidos no salía <al extranjero en busca de monstruos que destruir> para no verse envuelto, y ya no poder volver atrás, en esas guerras en que el interés y las intrigas, la codicia personal, la envidia y la ambición asumen los colores de la Libertad y la usurpan. Imperceptiblemente, la máxima fundamental de nuestra política dejaría de ser libertad y empezaría a ser la fuerza. Estados Unidos, advertía John Quincy Adams, podrá <convertirse entonces en dictador del mundo, pero dejaría de ser dueño de su alma>.

VIACRUCIS DE MIGRANTES HACIA EU

Adams fue profético. Previó lo que le ocurriría a Estados Unidos si sacrificaba su espíritu republicano en el altar del imperio”.

SEGUIMOS EN EL PASADO, LA RAÍZ DEL MAL CON EU

La militarización con la Guardia Nacional de Estados Unidos en su frontera sur, es algo así como una provocación como las muchas que se han registrado de ese país para con México y con ello sacar buenos dividendos de este tipo de chantaje o extorsión militar.

La historia no miente, la historia no es demagógica, la historia no simula, la historia no traiciona.

Simplemente es la historia que ha registrado los hechos en que, en estas relaciones asimétricas, el único ganador es, ha sido y ¿será? Estados Unidos. Por ello, para ratificar lo anterior, recurrimos a uno de los más brillantes historiadores de nuestro país, quien dejó como herencia escritos que son el antecedente histórico de la vecindad, esa amarga vecindad, con el imperio que a mediados de esta centuria cumplirá cien años.

Gastón García Cantú, en su obra “Las invasiones norteamericanas en México”, describe:

“En 1800 los Estados Unidos eran una nación agrícola. De Maine a Carolina del Sur la población cinco millones de habitantes. Declinaba en aquel entonces, la fertilidad del suelo de Virginia. Más allá de las aldeas de Ohio y Michigan centelleaban las fogatas del comanche. Los colonos, rifle en mano, trazaban las rutas hacia el interior de los territorios, el de los indios, primero; el noroeste, después. Los gobernantes norteamericanos, de 1789 a 1825, pertenecían a la generación revolucionaria. Excepto Adams, eran terratenientes virginianos. Los métodos de gobierno que aplicaran Washington, Jefferson, Adams, Madison y Monroe, coincidieron en desalojar a las tribus indígenas de sus tierras y en ampliar las fronteras del país. En 1803, Jefferson compra a Francia la Luisiana. Norteamérica se ensancha “la más importante del Misisipi a las Montañas Rocosas. Lo posesión de la Luisiana, “la más importante  de toda la historia de Estados Unidos”, fue el paso previo para el dominio de La Florida y la invasión a México. La advertencia de Aranda (memorial del Conde de Aranda a Carlos III)  se cumpliría: la nación pigmea se agrandaba a costa de las próximas…”

García Cantú, en su investigación, detalla:

“España sólo oponía a esta expansión, la vigilancia de unos cuantos soldados. Los uniformes de sus funcionarios y diplomáticos fueron previsores y oportunos. Manuel Gayosso de Lemus, en una carta al Virrey Azanza, comenta las consecuencias del tratado de San Lorenzo (27 de octubre de 1927): “Las miras de estas gentes (los norteamericanos) que en consecuencia del último Tratado tanto se nos han acercado  (se reconocía la frontera en los 31º y la libre navegación por el Misisipi), son ir ganando terreno hasta poner pie en el lado occidental del Misisipi para caminar sin estorbo hasta las minas y ricos países de estos reinos. Desde la cuna procuran inculcar esta ambiciosa idea a la nueva generación, entreteniendo a la juventud  con relaciones lisonjeras de las riquezas de México y que un día llegarán a poseerlas”

.“… Las tierras de los indios y de los mexicanos, la esclavitud de los negros y las condiciones en que fuera obligado a vivir el proletariado que emigraba de Europa, de Las Antillas y de México, favorecieron y crearon la riqueza de Norteamérica. La violencia como escribió Marx, es la comadrona de la nueva sociedad, y la de Estados Unidos está fundada en el exterminio de las poblaciones indígenas y las guerras de conquista”, establece Gastón García Cantú en su libro “Las invasiones norteamericanas en México”.

Pero de este mal que, después de más de 200 años, sigue vigente, García Cantú, revela:“

… El móvil nacional de los Estados Unidos no partió de la necesidad de aplicar los ideales de la declaración de Virginia, sino de la urgencia de ampliar los límites del primitivo país, el orgullo racial y la justificación supuestamente moral para organizar la esclavitud; todo lo cual se expresó en la frase: “destino manifiesto”; verdadera convocatoria para ejercer la violencia dentro y fuera del país.

En 1788, Diego de Gardoqui, advirtió cuál era el origen de la expansión de los norteamericanos hacia el sur:De la advertencia anterior, el escritor Gastón García Cantú da cuenta:

“La grave necesidad de especie circulante y a la vista de un peso mexicanos les renueva la memoria del país que los produce y les hace prorrumpir en el modo siguiente: las tierras que contienen estos preciosos metales están contiguas y las posee un poder lejano que nos excluye de la comunicación que Dios y la naturaleza proveyeron a este Continente, pero se acerca el día que, fortificados, nos conducirán las aguas del Oeste que se dirigen allá”.

“Este (y otros peores) – agrega Gardoqui en su advertencia – es el tono con que alientan y destetan a sus hijo, generalmente; de suerte que hasta en los moderados arde secretamente la locura y la furia de esta disposición, que sólo aguarda el tiempo. Si como crece se une, este rapidísimo imperio, puede en breves años sernos temible por la población, carácter y situación geográfica”.

HISTORIA DE INVASIONES NORTEAMERICANAS A MÉXICO

MÉXICO FUE DESPOJADO DE GRAN PARTE DE SU TERRITORIO TRAS LA GUERRA DE 1846

Lo ocurrido la semana pasada, cuando El Pato Donald (Trump), ordenó militarizar, con su Guardia Nacional, la frontera México-Estados Unidos, no es la única acción que en este rubro se registra de las autoridades norteamericanas hacia nuestro país.

Una repasada a la historia de las relaciones entre ambas naciones, nos clarifican la actitud de la Casa Blanca hacia el Estado Mexicano.

Por diferentes causas, que han servido como simple pretexto, las fuerzas armadas de Estados Unidos, han acechado nuestra frontera, con el argumento de cuidar su territorio. Antes de esta numeralia, recordemos una frase de James R. Polk, a la postre presidente de ese país, quien por cierto por aquellos años tuvo miles de seguidores, como los tiene en pleno siglo XXI en México:

Fue el 8 de diciembre de 1846, cuando Polk, declaró (casi a punto del llanto):“Los agravios que hemos sufrido de México casi desde que se realizó su independencia y la paciente tolerancia con que lo hemos soportado, no tienen paralelo en las historias de las naciones civilizadas modernas”.James R. Polk, en esa ocasión, olvidó lo siguiente:

1.- En 1799, Alexander Hamilton elabora un plan para ocupar Lousiana, Las Floridas y penetrar en México, de acuerdo con Inglaterra, para formar “una gran sociedad de intereses y principios comunes”. Hamilton, una vez conquistado México, sería el Primer Ciudadano de Norteamérica.

2.- Exploración del teniente Humphrey por el Rio Colorado, según instrucciones de Thomas Jefferson, en 1806.

3.- James Madison, presidente de Estados Unidos, ordena al gobernador de Luisiana, ocupar la Florida occidental… Octubre de 1810.

4.- En 1812, Andrew Jackson, invade la Florida occidental, Asalta y toma Panzacola.

5.- Declaración del Congreso de Estados Unidos “incorporando” el distrito de Baton Rouge a la Unión Americana. Procedimiento que habría de emplearse respecto de todos los territorios invadidos  por ellos… 1817.

6.- Ocupación de tierras entre los ríos Sabinas y Trinidad, en las inmediaciones de Galveston (Texas), sitio al cual llegaron los colonos del general Lallemand. Desalojo de los invasores por los soldados del gobernador militar y comandante de Texas, Antonio Ma. Martínez… 1817.

7.- James Long, con 300 hombres, se apodera de Nacogdoches  y anuncia que Texas era, ya, una “República libre e independiente”… 1819.

8.- En Varias ciudades de Estados Unidos se hablaba, públicamente, de la conveniencia de formar milicias y de arreglar el ejército para invadir Texas… 1821.

9.- En noviembre de 1822, Joel R. Poinsett, señala a Juan Francisco de Azcárate, designado por Agustín de Iturbide para hablar con dicho agente, los límites fronterizos que debían sustituir a los fijados en el Tratado de 1819, los cuales incluían, como futuros territorios norteamericanos, los de Texas, Nuevo México, y Alta California, así como parte de los de Coahuila, Nuevo León, Sonora y Baja California.

Pude percibir – escribió Azcárate años después –, que sus objetivos eran cinco:

1º.- Apoderarse de todas las tierras feracísimas y ricas de minerales que he referido.

2º.- Tener puertos ricos en una y otra mar para hacer exclusivamente el comercio interior de las provincias mediterráneas de nuestro territorio por el Río Grande del Norte cuya navegación  facilitaríase con botes de vapor.

3º.- Hacerse exclusivamente del comercio de la peletería de castor, oso, marta, cíbolos, grasas y otros renglones con que comercian los comanches de las 3 familias y otras naciones bárbaras.

UNA PROPUESTA DE COMPRA DE UN MILLÓN DE DÓLARES…

Durante marzo de 1825, el Presidente de Estados Unidos, John Quincy Adams, nombró ministro plenipotenciario  en México a Joel R. Poinsett, cuyas instrucciones incluían el arreglo de los límites – solicitado por México un año antes conforme los suscritos con España en 1819 –trazando una nueva línea fronteriza  hasta el Río Brazos o el Colorado o las Montañas Nevadas  o el Río Bravo. En caso de que no fueran aceptadas ninguna de las fronteras propuestas, cada país debía obligarse a “reprimir indios” – la amenaza de las incursiones impunes a cambio del territorio – y evitar que México fuera refugio de negros esclavos que huían de Luisiana, Missouri y Arkansas. Henry Clay, Secretario de Estado, dio a Poinsett otras instrucciones con o sin consentimiento de Adams, quien en sus memorias así lo confiesa: “al principio de mí administración nombré al señor Poinsett Ministro en México, y Clay  le dio instrucciones para la compra de Texas. México declinó la propuesta, que dos años después fue renovada y rechazada entonces con resentimiento”.

Sobre todos estos puntos, Gastón García Cantú, sigue el relato:

“Poinsett debía ofrecer por el territorio, hasta el Rio Bravo, un millón de dólares, y medio millón hasta el Río Colorado”… marzo de1825.

En marzo de 1827, Poinsett, solicita el gobierno del Presidente Guadalupe Victoria, la cesión o venta de Texas.Vicente Guerrero, en agosto de 1829, se reúne con Poinsett, quien por órdenes del presidente Andrew Jackson, a través de Martin Van Burén, Secretario de Estado, propone una vez más la compra de Texas.

Durante este mismo año, en el mes de julio, en la frontera con Texas se organizan “milicias” para invadir territorio mexicano.En diciembre de 1829, las incursiones norteamericanas a territorio mexicano, eran más frecuentes, después de rechazar la proposición de venta de Texas.

Como presidente de México, Anastasio Bustamante ordena al general Manuel Mier y Terán que impidiera por la fuerza la invasión de los aventureros norteamericanos. Las noticias de invasiones a México eran frecuentes.Así empezó el despojo del que hoy están orgullosos los gobiernos de Estados Unidos y parte de ese pueblo.

Donald Trump, actualmente es parte de ese pequeño grupo de Presidentes de Estados Unidos que hace más de doscientos años, vieron en el territorio mexicano la fórmula para expandirse y, con ello, dar pie a esa doctrina o ese postulado que tanto daño le ha hecho a América Latina: América para los americanos.

La militarización de la frontera sur de Estados Unidos, representa una raya más al tigre en la historia entre nuestros dos países.

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