POPULISTAS Y NEOLIBERALES IGNORARÁN LA ENCÍCLICA FRATELLI TUTTI

Eduardo Ruiz-Healy

El desprecio de los débiles puede esconderse en formas populistas, que los utilizan demagógicamente para sus fines, señala la Carta solemne.

La segunda encíclica Laudato si’ (Alabado seas), de 2015, trata sobre el medio ambiente y el desarrollo sustentable, lamentablemente ha sido ignorada.  

¿Se acerca el fin del populismo de Donald Trump? Encuestas revelan enorme ventaja de Joe Biden sobre él; Bancos apoyan a Biden.

Resolución de la Corte sobre consulta para enjuiciar a expresidentes genera más dudas que respuestas; muy confusa la pregunta final.

El papa Francisco firmó el sábado pasado en Asís, al visitar la tumba del santo de quien tomó el nombre al iniciar su pontificado, su encíclica Fratelli Tutti (Hermanos todos).

Si bien su primera encíclica, Lumen Fidei (La luz de la fe), fue destinada a los fieles de su iglesia, las dos que le han seguido han abordado temas sociales y no es necesario ser católico, ni siquiera cristiano, para apreciar las ideas que contienen.

Laudato si’ (Alabado seas), firmada el 24 de mayo de 2015, trata sobre el medio ambiente y el desarrollo sustentable, y la más reciente, Fratelli Tutti, analiza la fraternidad y la amistad social.

El ecumenismo de Francisco queda nuevamente en evidencia cuando acepta que al escribir Fratelli Tutti se sintió “especialmente estimulado por el Gran Imán Ahmad Al-Tayyeb (Gran Imán de al-Azhar, de El Cairo)” y que también se inspiró en Francisco de Asís y en varios no católicos, entre ellos: Martin Luther King, Desmond Tutu (arzobispo anglicano de Sudáfrica) y Mahatma Gandhi.

La encíclica seguramente hará que muchos políticos del presente y del pasado se sientan aludidos, incómodos y hasta ofendidos porque Francisco condena nuevamente al populismo y al liberalismo.

En el Capítulo 5 de la encíclica, titulado “La Mejor Política”, escribe:

“El desprecio de los débiles puede esconderse en formas populistas, que los utilizan demagógicamente para sus fines, o en formas liberales al servicio de los intereses económicos de los poderosos. En ambos casos se advierte la dificultad para pensar un mundo abierto que tenga lugar para todos, que incorpore a los más débiles y que respete las diversas culturas… 

 “… deriva en insano populismo cuando se convierte en la habilidad de alguien para cautivar en orden a instrumentalizar políticamente la cultura del pueblo, con cualquier signo ideológico, al servicio de su proyecto personal y de su perpetuación en el poder. Otras veces busca sumar popularidad exacerbando las inclinaciones más bajas y egoístas de algunos sectores de la población. Esto se agrava cuando se convierte, con formas groseras o sutiles, en un avasallamiento de las instituciones y de la legalidad… 

“El mercado sólo no resuelve todo, aunque otra vez nos quieran hacer creer este dogma de fe neoliberal (…) propone siempre las mismas recetas (…) El neoliberalismo se reproduce a sí mismo sin más como único camino para resolver los problemas sociales (…) no resuelve la inequidad, que es fuente de nuevas formas de violencia que amenazan el tejido social. La especulación financiera con la ganancia fácil como fin fundamental sigue causando estragos (…)  sin formas internas de solidaridad y de confianza recíproca, el mercado no puede cumplir plenamente su propia función económica”.

Francisco escribe que “Para hacer posible el desarrollo de una comunidad mundial, capaz de realizar la fraternidad a partir de pueblos y naciones que vivan la amistad social, hace falta la mejor política puesta al servicio del verdadero bien común. En cambio, desgraciadamente, la política hoy con frecuencia suele asumir formas que dificultan la marcha hacia un mundo distinto”.

Mucho me temo que los que dominan política y económicamente al mundo optarán por ignorar Fratelli Tutti, igual que ignoraron Laudato si’.

¿SE APROXIMA EL FIN DE TRUMP

Y SU FUNESTO POPULISMO?

Escribí esto antes de iniciara el debate de los candidatos a la vicepresidencia de Estados Unidos. Para cuando esto se publicara ya habrán transcurrido varias horas desde el enfrentamiento verbal entre el actual vicepresidente, el republicano Mike Pence, y la senadora demócrata Kamala Harris.

Supongo, por las características y la experiencia de cada uno de ellos, que el debate se desarrolló de acuerdo a las reglas que ambos aceptaron previamente y que el público que los vio en su país y alrededor del mundo no tuvo que presenciar un espectáculo similar al que se dio el 29 de septiembre pasado, cuando en Cleveland (Ohio) el presidente Donald Trump en vez de debatir contra su rival, Joe Biden, demostró nuevamente ser un patán incapaz de respetar cualquier acuerdo previamente convenido.

También supongo que en el debate de anoche no hubo un claro ganador y, si es que lo hubo, el triunfo fue por un muy estrecho margen.

Baso mi anterior suposición en el hecho de que tanto Pence como Harris son excelentes polemistas que han participado en incontables debates y discusiones públicas, promoviendo y defendiendo sus ideas y propuestas y criticando las de sus oponentes.

Mucha gente olvida que de 1988 a 1999 Pence condujo varios programas de radio en Indiana, en donde, entre otras cosas, promovió y defendió sus ideas conservadoras, y que desde 1988 fue candidato republicano en ocho elecciones federales a la Cámara de Representantes Federal, ganando las últimas seis. Asimismo, en 2012 obtuvo la gubernatura de Indiana y luego, en 2016, la vicepresidencia de su país. En cada una de ellas debatió contra sus adversarios.

Por su lado, Harris ganó dos elecciones para ser fiscal del distrito de San Francisco (California), dos más para ser fiscal general del estado de California, y en 2016, la elección que la llevó al Senado estadounidense. Como fiscal participó en incontables juicios orales y en el Senado demostró ser una de las más aguerridas polemistas de ese órgano legislativo.

Si ayer Pence no fue un claro ganador del debate o si Harris no fue la gran perdedora, las cosas pintan muy mal para Trump porque, de acuerdo a casi todas las encuestas, Biden le ganará fácilmente la elección popular y, en lo que se refiere a ganar la mayoría de los 270 votos electorales requeridos para obtener la presidencia, el demócrata lleva una clara pero no contundente ventaja sobre el republicano.

Y si las encuestas no fueran un buen indicador de lo bajo que ha caído el hombre anaranjado ante el electorado, ayer se pronunciaron a favor de Biden el banco Goldman Sachs, el quinto más grande de EEUU, y las calificadora de valores Moody’s Analytics.

Por parte del banco, su economista jefe, Jan Hatzius, afirmó que un triunfo de Biden y de los candidatos demócratas al Senado  “probablemente nos impulsaría a mejorar nuestras previsiones” sobre la economía estadounidense.

Para Moody’s “las propuestas económicas de Biden, si se promulgan, crearían 7.4 millones de empleos más que las de Trump y la economía volvería al pleno empleo en la segunda mitad de 2022, casi dos años antes que bajo el plan de Trump”.

¿Terminará con la derrota de Trump la pesadilla populista que tanto daño le ha causado a EEUU y al mundo?

Ojalá…

 PREGUNTA DE

 LA CONSULTA

En agosto del año entrante, a los mexicanos se nos preguntará si estamos de acuerdo o no “en que se lleven a cabo las acciones pertinentes con apego al marco constitucional y legal, para emprender un proceso de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas en los años pasados por los actores políticos encaminados a garantizar la justicia y los derechos de las posibles víctimas”.

Al modificar la pregunta que contenía la solicitud del presidente López Obrador, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) autorizó la consulta, pero evitó que la misma se centrara exclusivamente en la actuación de los cinco expresidentes que gobernaron de 1988 a 2018.

La nueva pregunta es confusa, por decir lo menos. ¿Quiénes son o no los actores políticos cuyas decisiones políticas deben ser esclarecidas? ¿Qué debe entenderse como decisiones políticas? ¿Cuáles son los derechos y la justicia que se buscan garantizar? ¿Quiénes son las posibles víctimas? ¿Los años pasados se cuentan regresivamente a partir de agosto de 2021 hasta cuál año?

En el sitio del INE (www.ine.mx) hay una sección denominada “Actores Políticos y Administración de Tiempos del Estado” en donde se anota que los actores políticos son los partidos políticos nacionales, los partidos en formación, los partidos políticos locales, las agrupaciones políticas y los candidatos independientes.

¿Son estos los actores políticos a los que se refiere la pregunta aprobada por la SCJN y significa que solo serán investigadas estas organizaciones y los escasos candidatos independientes que ha habido en los años pasados?

No lo creo.

En el Diccionario Electoral publicado en 2017 por el Instituto Interamericano de Derechos Humanos, el director del Centro Internacional de Estudios Políticos y Sociales (IEPS) de Panamá, Harry Brown Araúz define a los actores políticos como “personas colectivas o individuales portadores de roles, a las que se les supone capacidad de acción política (…) la ‘acción política’ separa al actor político de los actores sociales, al entenderse que su acción está dirigida a la conquista del poder (…) El grado de relevancia de un actor político depende de los recursos con los que cuenta para influir su entorno, es decir, para ejercer poder (…) Estos recursos son la fuerza, la riqueza, el prestigio y la autoridad (…)  estos actores deben ser clasificados en categorías o clusters que les agrupen, como ‘medios de comunicación’, ‘partidos políticos’, ‘gremios empresariales’, ‘sindicatos’, etc.”.

Con base en lo anterior, la pregunta que se nos hará en agosto de 2021, ¿incluye a todos los que en años anteriores a la fecha de la consulta hayan ocupado u ocupen cualquier cargo público de elección o designación?, ¿a los periodistas que comentamos asuntos políticos, económicos y sociales?, ¿a los directivos de los medios en donde trabajamos?, ¿a los líderes partidistas, sindicales y gremiales aunque nunca hayan ocupado un cargo público?

El fallo de la SCJN es definitivo e inapelable y la pregunta no puede ser modificada, pero alguien, la propia corte, el INE o el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, debería aclarar quiénes diablos son los actores políticos así como otros conceptos que se mencionan en la pregunta.

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