EDITORIAL

Hacer las cosas bien…

En la vida, hay que desconfiar hasta de nuestra propia sombra, porque a veces no se sabe ni por donde te va a llegar el dolor de cabeza. Esto es con base a que cada vez con mayor frecuencia, el fraude es cometido por personas que tienen algunas características en común y que se disfrazan de personas de bien, cuando en la realidad son unos viles pájaros de cuenta ante la sociedad.

Y es que hacer negocios conlleva al riesgo natural de ser víctima de un fraude. Hasta se puede considerar una consecuencia de la actividad misma. Sin embargo, el tipo de amenaza y la manera como los enfrentan cambian con el tiempo.

Además de lo anterior, en tiempos difíciles hay más propensión al fraude y corrupción porque las posibilidades de negocios se reducen y ganárselos se hace más difícil.

Al menos en Oaxaca o en la sociedad oaxaqueña, el nombre de José Manuel Ángel Villarreal, es sinónimo de fraude, por donde le quieran buscar a este sujeto de marras, que aunque no se había podido comprobar precisamente por la enorme corrupción que impera dentro de algunas instituciones, ahora enfrenta una demanda civil que aunque lleve mucho tiempo, habrá de salir la verdad a la luz pública.

Tarde que temprano doblará las manos, pues este sujeto pidió prestado para “levantar” su diario, en donde requirió fuertes cantidades de dinero. Al inicio de la administración estatal, sobre todo en los primeros meses y hasta el día de hoy, se vive la penuria con los pagos de publicidad gubernamental. Incluso, han llegado al grado muchos medios de comunicación y a sugerencia del mismo gobierno estatal, entrar al trámite de factoraje con Nacional Financiera (NAFIN) y (HSBC).

Esto quiere decir que los bancos les pagarán las facturas que los proveedores le cobran al Gobierno, con su respectiva comisión que oscila por arriba del 30% del monto facturado. Con este trámite, muchos medios de comunicación, en teoría, se normalizarían financiablemente hablando, puesto que con esto a muchos les permitiría sacar -ya sin retrasos- las facturas tramitadas, por ahora del Gobierno Estatal, pero también los medios van a promover que sea el mismo trámite con otras instancias como el Gobierno de la capital y el Congreso del Estado.

El director del “Diario Marca” enfrenta hoy demandas y tiene el derecho legítimo de defenderse con sus propios medios, sin embargo, es secreto a voces lo que se decía de él, es más, muchos hasta lo han confirmado, pero temen de una u otra forma hablar del tema, por temor a represalias, pues lo conocen como una persona prepotente, bipolar y altanera.

En este Semanario de Opinión Voz del Istmo no conocemos el temor y vamos a ir hasta las últimas consecuencias para desenmascarar a quien se dice un “distinguido” ciudadano: primero porque abusó de la buena fe de quien lo apoyó en momentos críticos en su “Diario Marca” Las Mentiras de Oaxaca; en segundo lugar porque se niega a pagar y hacer creer que con publicar “cartas aclaratorias” como pregona a los 4 vientos, sus “influencias” van a evitar la escandalosa vergüenza de aceptar que cometió el lamentable error de defraudar a una empresa financiera.

A veces uno dice: “Nunca me imaginé que fuera capaz de hacer esto, era una persona de toda mi confianza”, pero la realidad es otra, tan es así que un Juez citó a José Manuel Ángel Villarreal para corroborar que se trataba de una firma falsificada -como lo sigue argumentando semana a semana en sus “Cartas Aclaratorias”-, la realidad es que NO LLEGÓ a la comparecencia ante el perito para que firmara y estampara sus huellas, ¿Cuál es el temor? Y es que reza un dicho muy popular; “El que nada debe, nada teme”.

Los defraudadores, en general tienden a tener una educación por encima de la media nacional, son de trato agradable y representan al ciudadano común al simular una vida familiar estable.

Es decir, los defraudadores como Ángel Villarreal, día a día se están adelantando a los controles, pues suelen tener un conocimiento muy detallado de la forma en cómo opera el sistema en la que se desenvuelven, sin embargo, descubrir ese delincuente oculto es muy sencillo, y conforme pase el proceso, no solo él se dará cuenta que está en una situación embarazosa, sino la propia sociedad, esa sociedad a la que él mismo teme que se den cuenta de sus pillerías.

Es de sabios reconocer los errores, por lo cual, lo ideal es que acepte sus culpas y con ello evitar el desagradable trago amargo que de una u otra forma tendrá que digerir ante los juzgados y ante la propia sociedad oaxaqueña, que según él, cree que es una blanca palomita, cuando en realidad es todo un vil pájaro de cuentas dedicado al fraude. Sin embargo, se dedica a pregonar que tiene un modo “honesto de vivir”, cuando en realidad no tiene ninguna propiedad ni vehículo a su nombre, esto para no poner en riesgo su tranquilidad y operar así en fraudes sin riesgo a perder la propiedad, pero lo que no sabe el deletreado, es que perderá la libertad por el fraude que realizó. Al tiempo…

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