100 días de Alejandro Murat


Cortesía de Mario Osiris (BENMORIN)
Catedrático de la Universalidad de Oaxacalifornia

Es imposible generar un milagro oaxaqueño en sólo 100 días. En mi Opinión, 100 días alcanzan apenas para hacer un diagnóstico. Intento ser objetivo: Recordé a aquel compañero del bachillerato que, a dos semanas de entrar al gimnasio, presumía sus novísimos y apenas perceptibles 2 milímetros de músculos.

Pero en 100 días sí se puede hacer ese diagnóstico no preciso pero sí básico, y comenzar a emprender lo que se prometió en campaña.

Una cosa son las promesas de campaña, previo diagnóstico (el equipo de Murat se mudó a Oaxaca desde hace 3 años para hacerlo), y otra cosa es enfrentarse a la realidad de un estado muy productivo pero colapsado en lo gubernamental, de recursos, oficinas y demás infraestructura que parecieran haber padecido un cataclismo de mediocridad, descarado robo, de insensibilidad y crimen del anterior gobierno. Así que muchas de esas promesas tendrán que ser priorizadas, y probablemente algunas cambien en las formas o se reestructuren en sus estrategias. Otras, de plano, por más que se tengan los deseos, tendrán que ser canceladas o cambiadas por otros planes.

El actual gobierno recibió un buen puñado de deudas, una deuda histórica, de hecho, y aunque podría ser un buen pretexto para evadir la responsabilidad gubernamental, el primer paso se está dando: Terminar lo antes posible lo que dejó inconcluso el sexenio anterior, y así pasar a lo siguiente: Comenzar, emprender los planes ofrecidos por el actual gobierno.

Y creo que lo anterior es un atino, pues en el sexenio de Gabino Cué se la pasaron lamentándose por los hospitales que Ulises Ruiz no terminó, y en lugar de concluirlos, comenzaron a hacer otros proyectos que generaran nuevas utilidades para los nuevos socios y amigos del ex gobernador. Y vuelvo al ejemplo del gimnasio:

Si vas a generar músculo en los brazos y el tórax, también genera masa muscular en las piernas, en la misma proporción, o de lo contrario parecerás un balero.

En su informe, el gobernador del estado anunció la aplicación de 560 millones de pesos para el Sector Salud, de los cuales ya se destinaron 115 para concluir el Hospital de la Mujer y 80 para el Aurelio Valdivieso. Para la Educación se cuentan, dijo, con 2 mil millones, que ya se están aplicando en unas 340 escuelas y se espera cubrir las 2 mil 600 consideradas para esos recursos. Otros 360 millones ya están autorizados para instituciones inscritas al programa Escuelas de Tiempo Completo.

El gobierno, para funcionar, necesita de recursos económicos, y es justamente marzo el mes en que comienzan a fluir de manera oficial, más formal. En los primeros meses, regularmente, los gobiernos funcionan a través del financiamiento extraoficial, pues aunque sí reciben recursos, éstos no son las grandes cantidades que destinan a las obras de mayor envergadura.

100 días, pues, es poco para un milagro, y más a sabiendas de los antecedentes, de cómo dejó Gabino al estado. Creo que el mejor primer diagnóstico que se puede hacer al desempeño del nuevo gobierno, será al finalizar el primer año, porque será entonces cuando podríamos ver por lo menos los cimientos de lo prometido y la conclusión de lo que dejaron a medias (o ni comenzaron) en el sexenio anterior.

En temas como Seguridad y Justicia, Vialidad (concesiones), la atención a la Mujer y una verdadera, justa y práctica Equidad, así como Ecología, Turismo y todos los demás imprescindibles rubros que merecen compromiso y atención, también 100 días son pocos.

No esperemos, y no es por justificar a nadie, que el gobierno resuelva temas de los que el mayor porcentaje de responsabilidad está en nuestras manos. No esperemos, pues, un mundo perfecto si intentamos sobornar al policía de Tránsito al haber cometido una falta (otra cosa es que nos intenten detener sin justificación y nomás por extorsionar); no esperemos a que el gobierno dé a la Mujer el lugar que merece si nosotros en casa o en el trabajo no se lo damos. No exijamos al gobierno cosas que está en nuestras manos resolver, aportar o trabajar por ello.

Y en el mismo sentido de la objetividad, si bien 100 días también son pocos para hacer cambios de gabinete, también es cierto que hay un ben porcentaje de servidores públicos que no han dado el ancho. Un reciente acontecimiento vergonzoso dio cuenta de ello: Un yúnior, de paso es bueno aclararlo, que no era empleado directo del gobierno actual, pero viene mucho al caso como ejemplo, fue destituido después de haber atropellado a dos personas y haber derribado una barda por conducir en estado de ebriedad. Su acompañante, en el mismo estado, que sí era empleada del gobierno estatal, también fue despedida de su cargo en el Consejo Oaxaqueño de Ciencia y Tecnología.

Muchos empleados públicos del gobierno actual son jóvenes, y es preciso que se comporten a la altura. Ya no están en las pachangas adolescentes (los jóvenes y tampoco los muy adultos). Tienen grandes responsabilidades a su cargo. Tienen la oportunidad de que los recuerden como funcionarios responsables o la opción del señalamiento público para toda la vida de haber sido unos chamacos inmaduros y borrachos, ladrones e ineptos. Demuestren que de verdad tienen valor humano, que su valía es real y no sólo un artículo caro de decoración.

Muchos quisieran estar en su lugar, realmente sacrificando algo por su gente, y muchos sin aceptar altos sueldos. Maduren. Aprovechen la oportunidad, porque ésta es una oportunidad que el Pueblo les da, no al revés.
Sicarú guyee

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