Política Confesable

• Con Gabino, alta corrupción en sector Salud
• Auditoría Superior detecta médicos sin estudios
• “Préstamos” irregulares de Salud a otras dependencias

Cortesía de El Correo de Oaxaca/Tomás Ezequiel Toledo

La corrupción que campeó en los Servicios de Salud de Oaxaca durante el “gobierno” de Gabino Cué Monteagudo, ha sido noticia durante mucho tiempo, desde que comenzó a conocerse el enriquecimiento ilícito, y muy explicable, de Germán Tenorio Vasconcelos, conocido como el Doctor Muerte, que tiene toda clase de vehículos de lujo para su diversión personal: autos, motocicletas y hasta un avión.

¿De dónde? De saquear el dinero que debía ser para atender las dolencias y necesidades de atención médica mayor de los oaxaqueños, en especial de la población más pobre.

La Auditoría Superior de la Federación acaba de presentar su Informe de resultados a la revisión de la Cuenta Pública 2015, que en este caso corresponde a la del quinto año de administración de Gabino Cué.

Esa entidad fiscalizadora del gasto federal aplicó, como ya es usual, distintas auditorías a los fondos federales de que dispuso Cué en ese año. Particularmente se ha revisado el caso de los Servicios de Salud, un área sensible no sólo por el objetivo que persigue, sino que precisamente por ello tuvo asignados importantes recursos.

A lo largo de ese año, a través del Fondo de Aportaciones para los Servicios de Salud, la administración estatal recibió 3 mil 213 millones 883 mil millones, de los cuales gastó la auditoría revisó 2 mil 768 millones.

Si bien la ASF encontró que los Servicios de Salud del estado cuentan con normas generales en materia de control interno que evalúan su diseño, implementación y eficacia, que coadyuva con el cumplimiento de los objetivos y metas institucionales, y que existe un código de ética y conducta no hay un procedimiento para evaluar que los servidores públicos cumplan dichos códigos.

Peor aún, no existen medios para recibir denuncias de posibles violaciones a los valores éticos y a las normas de conducta, principalmente de los médicos.

Al ahondar en la revisión del servicio, la auditoría detectó que si bien existe tal código, no se ha constituido un comité́ de ética e integridad, ni tampoco otros para auditoría interna, control interno, administración de riesgos, control y desempeño, adquisiciones y obra pública, que registren y controlen las funciones sustantivas de la institución.

Muy grave también, el catálogo sectorial de puestos, que divide en personal administrativo, médico y paramédico y no está actualizado y tampoco existe un programa de capacitación para el personal.

Abunda la Auditoría:

“Los servicios de salud carecen de lineamientos, procedimientos, manuales o guías en las que se establezca la atención y revisión de manera periódica de posibles actos de corrupción en sus diferentes áreas, así́ como de una área donde se informe sobre la situación detectada”.

Eso explica cómo un personaje como Germán Tenorio pudo robar el dinero destinado a la salud de los oaxaqueños con tal facilidad. Sí, fue inhabilitado para ocupar un cargo público por 20 años, pero él se aseguró una vejez dorada.

¿Qué le facilitó también escapar sin ser sancionado?

Explica la auditoría:

“Los Servicios de Salud no cuentan con un sistema informático denominado sistema de integración presupuestal que apoye el proceso de desarrollo de sus actividades sustantivas, financieras o administrativas y que a su vez, le permite cumplir con la obligatoriedad de registrar contable, presupuestal y patrimonialmente cada una de las operaciones”.

No hay un área específica de informática ni tampoco un protocolo de seguridad para los sistemas informáticos y de comunicaciones que establezcan claves de acceso a los sistemas, programas y datos que brinde seguridad a la operación para los sistemas.

Continúa: el gobierno del estado no aplicó un plan de recuperación de desastres y medios asociados con los procesos o actividades del sistema de salud y su debilidad interna se acentúa porque no hay auto evaluaciones, ni mucho menos auditorías internas y externas de los principales procesos sustantivos y adjetivos.

Dice la Auditoría: “por lo anterior, dichos sistemas se encuentran en un estatus bajo, y se requiere atender las áreas de oportunidad que fortalezcan el sistema de control interno Institucional”.

Esa falta de controles facilitó que, por ejemplo, los Servicios de Salud transfirieron -el 21 de diciembre de 201- recursos del fondo por 30 millones 623 mil pesos “por concepto de préstamo a una cuenta que administra recursos estatales”.

Debido a que el “préstamo” se realizó en fin de año, cuando las arcas estatales tienen presiones financieras, el gobierno de Gabino Cué devolvió hasta el 5 de abril de 2016 27 millones de pesos y dejó pendientes 3 millones 623 mil, así como los correspondientes intereses.

Debido a que es una práctica ilegal, la Auditoría consideró que existe un probable daño financiero de 3 millones 623 mil pesos, más intereses, y además pidió a la administración estatal explicar el destino de ese dinero.

Aunque tenía recursos, los Servicios de Salud pidieron a la Secretaría de Finanzas 59.3 millones de pesos para pagar “la segunda parte del aguinaldo 2014”, dinero que se depositó en la cuenta bancaria de impuestos, y realizaron con posterioridad la reclasificación a la cuenta receptora y administradora del fondo. Otra irregularidad encontrada por la Auditoría.

Algo más grave, porque se trata de la atención directa a los pacientes, es el hecho de que al revisar 391 expedientes del personal, en cuatro casos se detectó que cuatro médicos “carecen de la documentación que acredite la preparación académica requerida para el puesto bajo el cual cobraron durante el ejercicio fiscal 2015”.

La auditoría fue a más y buscó en la Dirección General de Profesiones de la Secretaría de Educación Pública, pero no localizó a las personas citadas.

Y, bueno, así ni para solicitar que le curen a uno una gripa.

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