Villacaña y Fraguas, dos payasos de la política

Cortesía de El Correo de Oaxaca/Alejandro Moguel

En febrero de 2016, un envalentonado José Antonio Hernández Fraguas aseguró que no haría campaña por el entonces precandidato a la gubernatura, Alejandro Murat Hinojosa.

Palabras más, palabras menos, lo descalificó por ser joven, inexperto y otros argumentos dictados desde la oficina de Ulises Ruiz, convertido en una de las piezas del exgobernador.

En alianza con otros del grupo con sello ulisista, Hernández Fraguas explicaba que en el PRI nacional lo respaldaban para ser el candidato a gobernador de Oaxaca.

Buscaba, como casi siempre, acomodo en el rejuego político, tener un espacio que como otros, se ha ganado con base en el chantaje y la presión.

Fue la candidatura a la presidencia municipal por dos años, y luego la candidatura al Senado, según ha platicado, el acuerdo para respaldar al grupo político con la decisión ya dada en Oaxaca.

No hizo campaña, nunca se le vio más que en actos para la foto. El trabajo político lo hizo Javier Villacaña, a quien ahora intenta denostar precisamente porque se ha mencionado al ex presidente municipal como remota posibilidad para la candidatura al Senado.

Política de perros, que se dividen al oso antes de matar al oso, como decía un político de la vieja guardia. ¿Quién tiene seguridad de una candidatura en este momento? Nadie, ni siquiera el omnipotente secretario general de Gobierno, Alejandro Avilés o el corruptazo de Samuel Gurrión.

Pero ahí están, peleándose los pellejos y dejando al pueblo que se joda. He leído durante toda esta semana un intercambio epistolar entre ambos personajes, sin que ninguno muestre en realidad la altura del político que dice ser.

En todo este enredo, surgen algunos liderzuelos que llevan agua a su molino, como Marcelino Coache Verano, varias veces indemnizado por la supuesta represión que sufrió durante el 2006.

Este eterno líder del sindicato 3 de marzo, fue el alfil de Hernández Fraguas, la pieza que movió para atacar a su adversario. Pero se enredó él mismo en la telaraña que tejió, pues como buen mercenario, también incluyó la petición de cancelar el proyecto de alumbrado público, jugoso negocio de José Antonio Hernández Fraguas, porque disque afecta a los trabajadores de ese sindicato.

Quien tiene dos dedos en la frente puede notar que el argumento es una falacia, o dígame usted si las personas que honrosamente hacen el trabajo de limpia tienen relación con las lámparas que iluminan la ciudad. Al contrario, los mismos trabajadores del Sindicato 3 de marzo han sido víctimas de la delincuencia por las calles tan oscuras que convierten a la ciudad en cueva de ladrones.

Pero en todo este enredo intervinieron también los regidores de Morena, que faltos de información o de porcentaje, decidieron cuestionar el proyecto de alumbrado público, que dicho sea de paso, es un tema en el que también tiene injerencia el ex gobernador Ulises Ruiz a través de terceros.

Lo increíble, es que Hernández Fraguas defiende, en todo este lío, a Jorge Carbonell Caballero, exfuncionario del gobierno de Gabino Cué a quien debería darle vergüenza en vez de salir a defender lo indefendible, con todo el desaseo que dejó la administración gubernamental pasada.

Dice el siniestro personaje en un intento de aclaración a través de un comunicado del -ya sin “H”- Ayuntamiento de Oaxaca:

Carbonel Caballero, destacó que desde el año 2012, cuando ocupaba el cargo de subsecretario de Egresos y hasta el momento de la entrega-recepción, las finanzas estatales siempre registraron un superávit primario o presupuestan durante los últimos cuatro años de la administración estatal 2010-2016.

Los pagos a prestadores de servicio y dependencias de gobierno, incluyendo pensiones, jamás han sido ni son responsabilidad de la subsecretaría de egresos del Estado.

Hasta ahí la respuesta del penoso funcionario. Como es época de Cuaresma, estos personajes reeditan algunos pasajes religiosos, como Pedro, que negó a Jesús, así Carbonell niega haber sido cómplice del latrocinio cometido por Gabino Cué y arropado ahora por el ulisista-diodorista o con el apellido que mejor le convenga, Hernández Fraguas.

Puede o no ser cierto el argumento de Javier Villacaña, cuando dice que hizo uso de los recursos por no recibir el recurso que le correspondía del gobierno, lo que es cierto es que el mal manejo de los recursos en el gobierno de Gabino Cué y la falta de pago están a la vista ¿o acaso a usted que se dio tiempo para leer esta colaboración no le deben? Si es uno de los afortunados, felicidades, pero todos están en la misma situación económica, por responsabilidad de estos funcionarios.

Y lo peor del caso, es que los oaxaqueños no solo nos quedaremos en medio de dimes y diretes, sino que estaremos sin luz en las calles y con ladrones que no sólo se llevan la bolsa de las señoras, sino el presupuesto de Oaxaca por la ambición política de estos personajes que no se ponen de acuerdo.

¿Hasta cuándo seguirán José Antonio Hernández Fraguas y Javier Villacaña Jiménez, divirtiendo al pueblo con su disputa permanente e intercambio de acusaciones? No lo sé, pero así como el señor Hernández Fraguas despotricó en contra de quien después lo respaldó, deberían observar qué hará para salvar el negocio de sus cuates, ¿acaso volverá con sus amenazas y sacará como beneficio la candidatura al Senado? Como dicen por ahí, de lo perdido, lo que aparezca.

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