El Poder Judicial del Estado, negocio de dos personas…

• Mientras usó toga y birrete, fue todopoderoso, pero más que todo honorable.

Cortesía de El Correo de Oaxaca

Salvo el famoso tío Vito Corleone, nadie en Oaxaca lo contradijo. Su palabra fue ley, la verdadera ley y justicia (no la que es representada por una mujer con una balanza y una espada en cada mano).

Así se manejó Alfredo Rodrigo Lagunas Rivera, expresidente del Tribunal Superior de Justicia de la entidad, durante seis años y meses, gracias a la imposición y a la protección que el gobernadorcito Gabino Cué le proporcionó en todo el lapso mencionado.

Platican que Alfredo Rodrigo hizo o hicieron (dos personas) del Tribunal Superior de Justicia algo así como una caja registradora gigantesca donde se recibía y se repartía dinero a discreción… Que en la sede del Poder Judicial del Estado, se “acomodó” a personal bastante a modo y con ello se construyó una red de control absoluto en el mismo lugar donde se planeó y se ejecutó la importación de justicia en Oaxaca en el sexenio anterior.

Fueron tiempos en que el que no aplaudía o no brincara, era “charro”. La justicia en el estado fue controlada, totalmente controlada, por El Padrino y el sobrino, en ese orden.

Los enterados saben que el Tribunal Superior de Justicia en Oaxaca también funcionó como la más grande agencia de colocaciones o bolsa de trabajo que se haya visto en todo el territorio oaxaqueño. También aseguran que desde las oficinas de la presidencia del TSJ se protegía a ciertos administradores municipales, como los casos de Noé Lagunas Rivera (hermano del titular del Tribunal), de Jorge Bustamante García (quien vendió su mansión de San Pablo Etla al famoso tío del no menos famosos sobrino), entre otros. En esta escena de tráfico de influencias y de abuso de poder, aparece como protagonista Alejandro Avilés Álvarez, quien al controlar el poder legislativo los administradores municipales gozaban de la protección de dos de los tres poderes del estado.

Actualmente, Alfredo Rodrigo y su tío Corleone, son vecinos cercanos en la cabecera municipal de San Pablo Etla, pues a menos de 500 metros, se encuentran dos palacetes (uno de ellos, por cierto, de color blanco).

El ascenso social y la riqueza patrimonial, fue rápida, bastante rápida. Quienes saben algunas historias de los personajes de la política oaxaqueña, recuerdan que en el sexenio 1992-1998, Alfredo Rodrigo Lagunas Rivera, firmaba como director jurídico de la Secretaría General de Gobierno, cuyo titular era Héctor Anuar Mafud Mafud… Años atrás, fue abogado postulante en el despacho de Jorge Franco Jiménez, papá de Jorge “El Chucky” Franco Vargas (eran tiempos cuando Franco Jiménez tenía una relación casi fraternal con Don Vito… Hoy esta “amistad” son polvos de aquellos lodos).

LA REELECCIÓN DE RODRIGO LAGUNAS

Con todo el poder que otorga el sillón de gobernador, pero más que todo las presiones y el derecho de piso que se exige a través de la tinta y el papel para llegar a la extorsión y el chantaje, Gabino Cué Monteagudo, un hombre sin cabeza, corazón y… carácter, cedió y con ello el 4 de enero de 2016, Rodrigo Lagunas Rivera, por “unanimidad” se reelige (2016-2019) y toma protesta ante el pleno.

En esa ocasión, pontificó:
“La función judicial se robustece bajo los ejes de una administración de justicia (…) y servicio público de calidad (…) y con calidez; profesional y altamente calificada (…); tecnológicamente avanzada (…); con implementación de sistemas de gestión de vanguardia garante de una gestión de competencias; infraestructuras físicas modernas (…); servicio público orientado a la ciudadanía; un fortalecimiento a la dimensión jurídica nacional e internacional (…), así como una política pública basada en la coordinación de esfuerzos”.

Los conceptos anteriores caen por su propio peso cuando observamos fotografías que la semana pasada se tomaron en diferentes oficinas que conforma el Poder Judicial de Oaxaca, gráficas que muestran que el TSJ se convirtió en un verdadero cochinero.

Contaba con todo el Poder Judicial en su mano. Lagunas Rivera, ex agente del Ministerio Público, estaba seguro que el Tribunal Superior de Justicia se lo habían escriturado y, por supuesto, actuó como su propietario.

Van dos ejemplos:
Rey García López, nombrado por el expresidente de marras como director del Archivo del Tribunal de marras.
Este sujeto, por angas o por mangas, se niega a se negaba a entregar el cargo, el puesto o el hueso y además, cosa extraña, rechazó que de inmediato realizaran una especie de auditoría, arqueo o investigación a todos los documentos que tienen en el Tribunal Superior de Justicia.

¿Qué esconden? ¿Qué hacen o hacían con los documentos judiciales que llegaban a esas oficinas? ¿Qué irregularidades se registraban en ese archivo? ¿Qué tiene o tenía que esconder el jefe inmediato superior en ese lugar?

La férrea negativa mueve a pensar mal y acertarás.
Carmen Espinosa Thompson, quien fungió como su coordinadora de Comunicación Social, es un ejemplo de lo anterior. Pues, comentan los enterados, que en el momento en que se le pidió la renuncia se resistió y cuando se le solicitaron las oficinas hizo el escándalo total, amenazando con despedir a todos los del Tribunal Superior de Justicia.

LOS HECHOS, NO LA JUSTICIA, CONDENAN AL EXTITULAR DEL TRIBUNAL

Al político, en particular, y a las personas, en general, se le juzga no por lo que piensan o dicen, sino por lo que hacen. Esta es una de las leyes de la vida.

Muchos dicen ser honestos, honorables, respetables y decentes, mientras tienen el poder político y/o gubernamental… Y este tipo de personas creen o están seguras que les creen sus mentiras, algunos actuarán como si las creyeran para ir en el paquete del enriquecimiento ilícito… Otros, no.

Alfredo Rodrigo, con el cargo de presidente del Tribunal Superior de Justicia, se hizo pasar por honesto, decente, honorable y hasta honrado. Pero se acabó el poder del presupuesto y regreso a la realidad, esa terca realidad, en la que desaparecen los lame suelas, los incondicionales y todo aquellos que cantan como las sirenas y engañan a los bobos.

Esa terca realidad de pronto apareció el 31 de enero pasado cuando jueces, magistrados, así como trabajadores de base y de confianza develaron la triste realidad en que ha padecido el poder judicial del estado.

Y es que mientras Alfredo Rodrigo Lagunas Rivera, el sobrino del “todopoderoso” Corleone con 50 personas a su servicio (custodios, personal doméstico, ama de llaves, jardinero y choferes), por supuesto sin tomar en consideración varios vehículos, uno de ellos con blindaje estilo la unidad que traslada a Donald Trump, en las oficinas del TSJ no tienen lápices, archiveros, computadoras, vamos carecen hasta de clips.

En una ocasión, el entonces oficialmente honesto Alfredo Rodrigo Lagunas Rivera, denunció al secretario de Finanzas, Enrique Arnaud Viñas, de no entregarle el presupuesto que le corresponde al poder judicial. Sin embargo…

…Sin embargo, ese 31 de enero, los magistrados, jueces, empleados de confianza y de base, desmintieron al entonces oficialmente honorable Lagunas Rivera:

“Es mentira que digan que la Secretaría de Finanzas no le libera los recursos financieros, pues fuimos testigo de que el año pasado, 2016, el recurso fue entregado de manera puntual mes con mes”.

Y llegaron las precisiones acerca del presupuesto que tuvo en el 2016 la institución que se supone, solo se supone, está manejada con honestidad, honorabilidad y decencia, bueno, eso creíamos:

Durante el 2016, el Poder Judicial tuvo un presupuesto de 780 millones 582 mil 277 pesos, sin que justificara de manera clara su utilización; en la cifra citada no se incluyen las ampliaciones presupuestales hasta alcanzar los casi mil millones de pesos.

No conforme con ello, los denunciantes, continúan exhibiendo al “honesto”, “decente” y cuatro veces “honorable” Alfredo Rodrigo:

Después de dos años como responsable del Poder Judicial, Alfredo Lagunas, compró una casa en el centro de la ciudad de Oaxaca (calle Húzares), inmueble que fue restaurado en su totalidad y en la que vive actualmente.

EL EXPRESIDENTE DEL TSJ, SIN LLENADERA…

Sucedió el 22 de diciembre de 2015, día en el que el máximo representante del Poder Judicial en Oaxaca, pidió más dinero ¿para qué?

Así, presentó en la víspera un proyecto de presupuesto de egresos para el ejercicio 2016 por 1 mil 501 millones 721 mil 129.18 pesos, y una solicitud de 235 millones de pesos (a través del gobernador Gabino Cué Monteagudo), para contratar un crédito para la operación del sistema de justicia en la entidad y la operatividad del personal (¿de quién?, pues del Alfredo de marras).

En su honesta petición, Lagunas Rivera aseguró que el crédito solicitado será destinado específicamente a la construcción y equipamiento (sic) de los Centros de Justicia Penal en los municipios de Salina Cruz, Cuicatlán, Pinotepa Nacional y Jamiltepec.

Más adelante, justificó: los 1 mil 501 millones 721 mil 129.18 pesos, para el Poder Judicial de Oaxaca, obedecen a un diagnóstico de insuficiencia (…) presupuestal de años atrás.

Un año después, el 25 de noviembre de 2016, Alfredito Lagunas, con más apetito financiero, no se limitó y ante la LXIII legislatura del estado, pidió para el 2017, que el Poder Judicial debería contar con un presupuesto de mil 554 millones 674 mil 929 pesos. Los 129 pesos podrían utilizarse para fotocopias.

Más tarde, el 16 diciembre de 2016, el todavía honorable, decente, honesto y veraz titular del Tribunal Superior de Justicia, aprovechándose del cargo levantó el índice de fuego y denunció con valentía y mucho honor:
“Tenemos un problema bastante fuerte, nos hacen falta 90 millones de pesos para poder pagarle al personal referente al aguinaldo, el sueldo del mes y estamos entablando comunicación con el nuevo secretario de Finanzas de la nueva administración”.

El magistrado (Lagunas Rivera), puntualizó que hay una responsabilidad del anterior secretario de Finanzas, Enrique Arnaud Viñas, a pesar de que el presupuesto de 900 millones de pesos fue aprobado por la anterior legislatura después de presentar una controversia constitucional y desistir de ella, para llegar a una conciliación entre los poderes.

Sin embargo, apuntó, el exsecretario de Finanzas (Arnaud Viñas) no lo materializó en el trámite administrativo interno. “Ellos tendrían que haber establecido los 900 millones de pesos y lo dejaron como si no existiera; solo (…) han ministrado 810 millones de pesos”.

¿Por qué no lo denunció cuando Gabinón todavía estaba en el “poder”?
Simple oportunismo del hacedor de leyes y el promotor de la legalidad y el Estado de Derecho.

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