Política Inconfesable: Cascajo…

Cortesía de El Correo de Oaxaca/Rodrigo Villar

Hace días leí un reportaje de un periódico de la Ciudad de México, en La Jornada, que José Antonio Estefan Garfias es un ser humano, que tiene vida, y que cascajo no es.

Releí esa información de los periodistas que cubren el Congreso Federal, y quienes le dijeron de frente, al señor Estefan Garfias, que era un “cascajo político”.

Hoy día se necesita valor para enfrentar a políticos de ese talante.
Para quienes no leyeron ese reportaje, les platicaré brevemente.

Allá en San Lázaro, donde el fulano ése, al que le dicen “Pepe Toño”, se fue a refugiar buscando impunidad, detrás de su estrepitosa derrota, hizo saber que ahora apoyará a Andrés Manuel López Obrador como candidato a la Presidencia de la República, porque “por sí solo gana”.

Esto es un descaro. Y así, me alegro, lo agarraron al aire los periodistas de La Jornada, quienes acusaron que entre las filas de Morena ya hay enojo porque el cascajo perredista se está ladeando a favor de Morena.

Y lo que resultó una botana es que un sujeto tan despreciable como José Antonio Estefan Garfias, les preguntó que quién era cascajo, que le dijeran nombres, y lo que no esperó fue lo que sucedió: “cascajo como tú”, le reviraron.
Esto es la verdad, yo lo suscribo.

Como ciudadano oaxaqueño que tiene conocimiento de la política en nuestra tierra, le digo estimado lector que José Antonio Estefan Garfias no sólo es un cascajo, es un vividor de la política, de los dineros que aporta la política a los políticos mafiosos como él, que hay muchos.

Venir a decirnos que ahora apoyará con todo a Andrés Manuel López Obrador, es una desvergüenza. Sobre todo porque en el mismo cuerpo del reportaje de La Jornada se escribe que este pillo también estaría negociando su apoyo o colaboración –ya es un colaboracionista, como aquellos que traicionaban en los tiempos de la postguerra, o de la misma segunda guerra mundial- nada más y nada menos que con los dirigentes del PAN.

¡No bueno!, este señor no peca, nosotros pecamos por permitirle seguir viviendo en Oaxaca. Es con todas sus letras un pillo de siete suelas.

Él representa, con su declaración de apoyo a Andrés Manuel, pero a la vez de negociación con el PAN, la imagen del oportunismo que habremos de presenciar en los próximos meses.

Hay que identificar, con toda claridad que tipos como éste, o son enviados por el mismo poder político económico para torpedear a algún candidato, o en sí mismos representan un peligro para quien, supuestamente reciba su apoyo por los votos que dice representar.

¿Nos cree tan tontos para creerle que él representa algo en Oaxaca, que sí tendrá tras sus espaldas entre un 20 y 25 por ciento de los votantes del PRD a su favor, quienes se alinearían para votar por quien él respaldará?
Está vendiendo cuentas de plástico por diamantes. José Antonio Estefan Garfias sólo se representa a sí mismo, porque ahora hasta reniega de su jefe y cómplice Gabino Cué Monteagudo, y qué decir de su cómplice mayor, Jorge “El Coco” Castillo.

Cuidado Morena, cuidado Andrés Manuel López Obrador, mucho cuidado con las intenciones de un hombre de poco fiar, de un personaje sin ningún talante político, y con escasísima autoridad moral y ética, no hay que repetir de quién se trata, pero en este caso lo haré: José Antonio Estefan Garfias.

Tan solo recordemos cómo en menos de dos años este sujeto tuvo una conversión política de antología. Antes en el sexenio de Ulises Ruiz García, “El Chacal de Chacaltongo”, sirvió fielmente a ese personaje siniestro, sin duda a cambio de mucho. Cuando llegó al gobierno quien traicionó a Andrés Manuel López Obrador, Gabino Cué Monteagudo, Estefan Garfias trabajó con él, pues su jefe político, Diódoro Carrasco Altamirano, le dio la orden de que así fuera, optó por convertirse al perredismo.

De priista a perredista para pasar, por obra de todos los santos y de San Gabino, a ser el delfín de éste para la gubernatura. ¿Qué secretos se conocerán entre ellos para darse tal respaldo?

Y puede derivarse una respuesta de eso porque desde el año de 2015 el Departamento del Tesoro de Estados Unidos y el FBI, abrieron una carpeta de investigación por actos de corrupción, tanto de Gabino Cué y del entonces candidato a la gubernatura de la alianza PAN-PRD, José Antonio Estefan Garfias, derivada del flujo de efectivo irregular que ambos han manejado en cuentas de bancos estadounidenses.

En aquella fecha, el periódico El Financiero de la Ciudad de México, reveló que el Departamento del Tesoro estadounidense había emitido diversas alertas sobre posibles actos de corrupción de ambos personajes, y que se investigaba a un tercero de la misma mafia, Jorge “El Coco” Castillo, quien fue señalado de amasar una fortuna de 7400 millones de pesos en México por lavado de dinero.
Amigo lector así las cosas, así la putrefacción política.

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