Punta Fina: La crisis de nuestra política

• Venganzas entre personajes, diferencias entre ayer y hoy
• Gobernadores, unos en la cárcel, otros huyendo y otros en capilla
• Partidos, el gran negocio; grandes luchas por conservar el registro

Cortesía de El Correo de Oaxaca/José Ureña

Pasan los años y El Correo llega puntual.
Casi por casualidad atestigüé la defenestración de un gobernador.

El sonorense Carlos Armando Biebrich dejó de ser grato a Luis Echeverría, simplemente porque apostó a futuro -1076- por su antiguo jefe en la Secretaría de Gobernación (Segob), Mario Moya Palencia.

Echeverría preparaba la postulación de su delfín José López Portillo y eso suponía, tiempos del autoritarismo presidencial más manifiesto, la disciplina de toda la clase política del país.

Entre ellos había mucha historia: Biebrich fue secretario particular de Echeverría en Gobernación y durante la campaña por Los Pinos entre fines de 1975 y 1976.

En premio a su amistad le regaló en primera instancia la candidatura para diputado federal.
Luego convino con Moya Palencia hacerlo subsecretario de Gobernación.

Y para terminar su lista de regalos, le envolvió la gubernatura de Sonora con modificaciones a la Constitución estatal a fin de permitir su arribo sin tener la edad establecida.

Pero ya no fue la misma relación. Biebrich respondía más al cariño político de Moya Palencia, para quien inclusive mandó hacer propaganda y preparó un ejército de jóvenes valores para una campaña apabullante.

Enojado porque Biebrich lideraba el frente de gobernadores pro Moya Palencia y cerca el momento de definir su sucesión, Echeverría llamó a su antiguo secretario particular.

Era octubre de 1975.
-Siéntese, licenciado –invitó el primer mandatario a su visitante.
Así, de pie. ¿Qué se le ofrece, Presidente? –Biebrich endureció el gesto.

Ya viene la campaña del licenciado López Portillo y he pensado hacer ajustes en el partido en todos los niveles: en la presidencia nacional, en el Instituto de Estudios Políticos, Económicos y Sociales (IEPES), en el comité directivo del Distrito Federal…

Hizo una pausa y soltó la oferta:
-He pensado que usted vaya al comité del Distrito Federal…
-¡No estoy buscando chamba! – descontó Biebrich a Echeverría. Y para no dar margen, preparó su salida: -¿Se le ofrece algo más?

Y se fue a Sonora a ver caer campesinos para caer él de la gubernatura y enfrentar la peor de las venganzas que yo conocí en los inicios de mi carrera periodística.

LA POLÍTICA COMO FRAUDE

Eran otros tiempos, decíamos. Entonces los gobernadores y secretarios de Estado caían de la gracia del presidente en turno y se enfrentaban a su furia, a su venganza o a la orden de su destierro.
Hoy no es igual. Mire usted:

Casi sin imaginar: hoy tenemos una enorme lista de ex obernadores con serios problemas con la justicia.
Varios encarcelados: el quintanarroense Mario Villanueva, el sonorense Guillermo Padrés, el veracruzano Flavino Ríos, el michoacano Jesús Reyna y el tabasqueño Andrés Granier.

Tres prófugos: el tamaulipeco Tomás Yarrington, el veracruzano Javier Duarte y el coahuilense Jorge Torres.
Y cuatro bajo investigación, según revelaciones de la Procuraduría General de la República (PGR): el veracruzano Fidel Herrera Beltrán, el quintanarroense Roberto Borge, el chihuahuense César Duarte y no podía faltar un oaxaqueño Gabino Cué Monteagudo.

La lista puede crecer porque Estados Unidos ha abierto averiguaciones sobre varios políticos mexicanos, entre ellos ex gobernadores de reciente generación e inclusive dos en ejercicio.
Esta es la diferencia: en el pasado eran persecuciones políticas; hoy son persecuciones penales por distintas causas.

Van desde desvío de recursos, abuso de poder, ejercicio indebido de funciones.
Por desgracia no se ahonda una responsabilidad política y penal menor: el no ejercicio de funciones, vacío a través del cual se generan las peores calamidades de pobreza, corrupción y violencia.

En número, los exmandatarios citados representarían más de media república.
¿Y la media república restante?
Pues muy pocos se distinguen por eficientes, honestos y buenos políticos.

LOS PARTIDOS COMO NEGOCIO

El desprestigio se extiende a los dirigentes partidistas.
Pareciera haber una lucha para ver quién se enriquece más pronto, quien maneja el partido como patrimonio personal o lo usa como franquicia para aupar a personajes de pésimo prestigio.
No escapan.

Ahora mismo vemos al dirigente del Partido Encuentro Social (PES), Hugo Eric Flores, en plena leva de figuras deportivas y artísticas para postularlos en las elecciones de 2018.
No le importa el ridículo de cuadros como Cuauhtémoc Blanco como gobernador de Cuernavaca, de quien doy dos pinceladas:

En un encuentro con el gobernador Graco Ramírez, anunció:
-Voy a levantar infracciones en el libramiento de Cuernavaca porque la usan de pista los conductores.
-Yo te recomendaría que no lo hicieras –le aconsejó Graco- es Carretera Federal e invadirías funciones.
-¡Me vale! Vas a ver que lo voy a hacer –retó Cuauhtémoc.
¿Quién votó para presidente municipal?

LA CRISIS COMO DESTINO

Pero hablábamos de la lista de dirigentes partidistas.
El mercadeo político se ha dado siempre. Son históricos los casos del Partido de la Revolución Democrática (PRD) de ofrecer candidaturas a externos so pretexto de abrirse a la sociedad civil.

Ahí están las consecuencias: bancadas sin ninguna identificación ideológica ni compromiso y, colmo, su presidenta Alejandra Barrales bajo sospecha por su repentino enriquecimiento en México y fuera de México.

La misma situación vive el Partido del Trabajo (PT): con bancadas en el Congreso de la Unión sin militantes, leal a Andrés Manuel López y con un dirigente eterno: Alberto Anaya.

De Andrés Manuel López no hace falta hablar: hizo su partido cuando Los Chuchos le quitaron el control político y las prerrogativas del PRD y ahora se allega cientos de miles de pesos a través de Morena.

Movimiento Ciudadano (MC) no escapa de este fenómeno, con un propietario absoluto, Dante Delgado, y siempre a la caza de disidentes de otros partidos para mantener su registro.

Cada sigla electoral tiene su signo y serían infinitos los ejemplos de cómo retuercen la ley para beneficiarse.
Aquí el tema es la perversión de la política y de nuestros políticos y a dónde vamos.
Yo voy a rezar por otros diez años para El Correo de Oaxaca.

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