El tráfico de influencias y el abuso de poder… Su final

Cortesía de El Correo de Oaxaca/Tequio y Política

Una hiena sustituye a otra.

La madriguera de “La Hiena de Chalcatongo”, está diezmada.

El “líder” virtual de esta manada, se flageló, se hizo el harakiri o le gustó el papel de kamikaze para acabar con su vida “política” o con su modus vivendi… En pocas palabras a Alejandro Avilés Álvarez, se le cayó el antifaz y hasta ahora se descubrió que fue un delincuente disfrazado de político.

Es un pillo de cuello blanco menos…

El tema a tratar en esta entrega, no por ser extemporáneo deja de ser importante.

Se torna más fundamental, cuando se observó que las hienas que tiene como madriguera la Secretaría General de Gobierno, SeGeGo, ya tenían nueva “líder”, por el momento… Y Carmela Ricárdez Vela, quien a semejanza de un mono araña, que se agarra hasta con la cola para no perder el hueso, la ubre o el botín, fue convertida en encargada temporal de la segunda cartera más importante del gobierno del estado… Ver para creer. Sin embargo, Héctor Anuar Mafud Mafud fue nombrado oficialmente titular de esta dependencia.

Si en el pasado reciente, Vivianne Michelle Morman Gómez, era la mujer más poderosa del gobierno de “el Cambio”, actualmente los allegados de “La Mata-Hari” (a) María del Carmen Ricárdez, festinaban el hecho de que, probable, muy probablemente, podría ser confirmada como titular de la SeGeGo y con ello se convierta en la conciliadora, en la negociadora y/o en la responsable de la política interna del estado.

El caso de la encargada temporal del despacho de la General de Gobierno, es especial, no por su condición de mujer, sino por los antecedentes que la marcan como una espía de Ulises Ruin Ortiz y, en consecuencia en una traidora consumada, para satisfacer las ambiciones del responsable de muchas muertes registradas en el lapso 2006-2007.

Es plausible que, gracias a su actitud de kamikaze, Avilés Álvarez se haya visto forzado a presentar su renuncia al cargo, cartera que convirtió para variar, en una máquina de hacer dinero por negociar todo tipo de asuntos políticos y de gobierno.

El ahora ex secretario general de gobierno, pensó, creyó o estuvo seguro que en el gobierno de Alejandro Murat Hinojosa, se podían cometer las mismas tropelías o atracos que se hicieron comunes en los sexenio de “El Carnicero” o de “Gabinón”, lapsos en los que se podían robar de cien mil pesos hasta miles de millones, sin que nadie lo reprobara, por el contrario, eran aplaudidos hasta la saciedad.

El junior de Avilés Álvarez y parte de su familia, así como algunos de sus amigos, nunca dudaron en pedirle a papá poderoso una nave aérea para viajar a Puerto Escondido y así el engorroso viaje por carretera. El helicóptero oficial, pues, debería estar al servicio de los Avilés, no del Gobierno Estatal.
Lo anterior, suena grave y, por supuesto, que lo es.

Pero lo que se derivó de ese pecado grave –llamado soberbia y prepotencia–, se originó otro peor, el dejar temporalmente la Secretaría General de Gobierno en manos de una de las más incondicionales de “La Hiena Ruín”, Carmela Ricárdez Vela.

Esta mujer, “política” de mediocre para abajo, a través de los años, muchos años, se inició en esta práxis como coordinadora de edecanes en el sexenio de Heladio Ramírez (1986-1992), en uno de los eventos oficiales de ese gobierno le cayó bien a alguien y le hizo el favor de convertirla en recepcionista de la Casa Oficial de Pino Suárez.

Así de 1986 a la fecha, “La Matahari” amasó una gran fortuna (ranchos, propiedades en la ciudad de Oaxaca, flotillas de taxis y moto-taxis en diferentes partes de la entidad) y excelentes cuentas en instituciones bancarias.
Este es el clásico ejemplo de los sujetos que desde hace tiempo llegaron a la política para servirse y muy bien, y dejar en segundo término las necesidades de la población.

Habría que preguntarle a la señora Ricárdez Vela, qué es la ideología, en qué consiste y qué utilidad tiene.

“La Mata-Hari” tiene 31 años haciendo dinero, perdón, haciendo política en Oaxaca. En todo este periodo ¿ya leyó “El Príncipe” y /o “El Arte de la Guerra” de Maquiavelo? ¿Tendrá conocimiento de que Sun Tzu escribió “El Arte de la Guerra”? ¿“La Utopía” de Tomás Moro? ¿“El Elogio de la Locura” de Erasmo de Roterdam? ¿Abrió algún libro de Aristóteles? ¿De Platón? ¿Leería la biografía de Benito Juárez? ¿De Porfirio Díaz? ¿De Ricardo Flores Magón? ¿Sabrá quién fue Marcos Pérez? ¿O Carlos María Bustamante? ¿O de perdida tendrá noción de quién fue Matías Romero y qué hizo?

CORRUPCIÓN, ACEPTAR UN CARGO SIN ESTAR PREPARADO

El clásico afirma que no hay peor corrupción que el aceptar un cargo (temporal) para el que no se está preparado.
Es el caso de la Ricárdez Vela.

Veamos:

No es lo mismo ser presidenta honoraria del Club Rotario Guelaguetza, que estar al frente (por unos días) de la SeGeGo.

No es lo mismo ser oficial mayor del Congreso del Estado, donde el dinero se maneja a discreción (el que parte y reparte le toca la mayor parte), que ser responsable de la política interna estatal (transitoriamente).

No es lo mismo ser directora del Registro Civil, que negociar con la Sección XXII de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (si es que la llegarían a aceptar).

No es lo mismo alquilarse como espía e infiltrarse en el grupo a quienes les promete amistad incondicional, para luego dar la puñalada por la espalda, como ocurrió con Ulises Ruín, a quien le sirvió hasta la ignominia.

Líneas arriba mencionamos a autores y personajes de la historia que dejaron huella a seguir.

Pero también hay otros sujetos que a través de la historia se han distinguido por acciones que van en contra de la lealtad y de las buenas costumbres. Y que tienen como lema: por poder o dinero, todo… Por amistad, nada.

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